HomeNoticiasChef hispano que cocinó para Obama ganó la lotería y decidió usar el dinero para alimentar a los más necesitados

Chef hispano que cocinó para Obama ganó la lotería y decidió usar el dinero para alimentar a los más necesitados

Roberto Mendoza es un inmigrante centroamericano que podría contar dos historias: la del chef exitoso que cocinó para los presidentes Bill Clinton y Barack Obama, o para las celebridades durante una ceremonia de los Premios Oscars.

Pero también puede narrar la historia del chef solidario que todos los sábados alimenta a personas de bajos recursos en Charlotte (Carolina del Norte), además de poseer un programa para ayudar a personas en una aldea de República Dominicana donde van a comer personas que lo necesitan.

Lo cierto es que su historia personal completa la película de esta increíble trayectoria del chef que, además, hace unos días ganó el premio mayor de la lotería, y con ese dinero completará las instalaciones de su cafetería en República Dominicana, porque de pequeño se prometió que “cuando crezca haría todo lo posible para que nadie más tenga que pasar hambre”.

Mendoza nació en El Salvador. En sus primeros años vivía con el poco dinero que juntaba cargando bolsas del supermercado a los carros. Era una época en la que se iba a dormir “muy hambriento después de no haber comido todo el día”, de acuerdo a una entrevista que concedió a The Charlotte Observer, el periódico local de la ciudad donde se radicó hace unos años.

“Cuando tenía 14 o 15 años me fui a la cama sin comer, pero me dije a mí mismo: ‘al menos tengo un vaso de agua que puedo beber’. Cuando abrí el grifo solo salió aire: habían cerrado el agua en mi país. Me puse a llorar y dije que cuando crezca haría todo lo posible para asegurarme de que nadie más tenga que pasar hambre”,dijo Mendoza al sitio web Today.

Durante la guerra civil en El Salvador, él y otros estudiantes fueron secuestrados por error, ya que los soldados pensaban que eran rebeldes.

Estuvo un mes en cautiverio, pero luego, con la ayuda del Ejército de Salvación, viajó a Canadá, y luego a California. Allí obtuvo un trabajo como lavador de platos, mientras aprendía inglés: “me convertí en el mejor lavador de platos”, dijo Mendoza.

En ese restaurante pidió a sus compañeros que le enseñen a trabajar con la comida, y así empezó a picar cebollas y papas, hasta graduarse y conseguir, años después, un puesto como chef ejecutivo en el Beverly Hills Hotel, donde hizo la cena para el entonces presidente Bill Clinton y el Príncipe de Arabia Saudita. Luego, ya establecido en Charlotte, cocinó para el expresidente Barack Obama durante la Convención Nacional Demócrata.

En Charlotte abrió su propio restaurante y ahora trabaja para Sysco Foods Service; pero además, todos los sábados alimenta a personas sin recursos en la esquina entre las calles Nt Tryon y Phifer, según dijo al Charlotte Observer.

En 2014, Mendoza comenzó su programa de caridad, “The Chef Heaven’s Kitchen”, para ayudar a recaudar dinero y donaciones para una aldea en República Dominicana, donde comenzó la construcción de una cafetería para el mismo propósito: alimentar a quienes lo necesitan.

Hace unos días, la mamá de Mendoza viajó desde Guatemala a visitar a su hijo. Y le dijo que tenía un “presentimiento de suerte”. Entonces este chef, en una visita a la tienda 7-Eleven, compró un billete de “raspadito” de cinco dólares.

“Mis manos comenzaron a temblar cuando vi los números”, le dijo Mendoza a los oficiales de la lotería, relatando el momento en el que raspó el papel ganador de 250.000 dólares ($176.876 sin los impuestos).

Roberto Mendoza no usará ese dinero para agrandar su casa, ni para irse de vacaciones, ni para comprar un auto nuevo. “Lo que está en mi corazón es cocinar para las personas sin techo”, declaró a Today.

Hace poco el cocinero José Andrés fue nominado como candidato a Premio Nobel de la Paz. Su activismo humanitario lo ha llevado a alimentar personas necesitadas en Puerto Rico, Washington y California, entre otros lugares. Y al conocer la historia de Roberto Mendoza, no nos queda duda de que el noble oficio de cocinar lleva en sí un espíritu de entrega y generosidad hacia los demás.

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